Mi bisabuela es un bastón negro que aún conservamos; es dos pájaros que vi envejecer al tiempo que ella se arrugaba y se encogía. Las migas de pan que tiraba a los gorriones a escondidas de mi abuela, subida en una silla de mimbre para salvar la barandilla de la terraza; nos escondíamos en silencio para verlos llegar saltando y llevarse las migajas. Es el cura de la iglesia, que murió muchos años después, cuando murió mi infancia. Unos sobres con caballos y soldados de plástico, pegados unos a otros, que comprábamos en el camino hacia el metro, atravesando el subterráneo. Cuando perdía jugando a la brisca, arrojaba las cartas sobre la mesa y gritaba que habíamos hecho trampa. Un día cualquiera subía con un regalo (conservo la mayoría, y va para veinte años): cuadernos, agendas, bolígrafos… En sus últimos meses, antes de morir, me chistaba desde la habitación cuando nadie más escuchaba y me daba algo suyo, casi siempre algo que mi madre o mis tías le habían regalado. Así fui, como una urraca-bisnieta, sacando de a poco los tesoros de su nido para ponerlos a salvo, antes de que la demencia la llevara a ella. Con cada objeto me llevaba, quizá, un resto de su memoria.
La habitación quedó vacía; murió en aquella cama desde la que me llamaba, de la que no pudo levantarse en los últimos meses y en la que nunca más fui capaz de dormir. Su recuerdo sigue junto a la estantería de mimbre de la que cogía los recuerdos que me iba entregando; hasta el día en que, arrugada y pequeña, decidió quedarse en una infancia desde la que no nos reconocía, porque no habíamos nacido aún; nos habíamos consumido con su piel, con su pena por perder un nieto tan joven, con su memoria que no encontraba ya nada en lo que creer.
3 respuestas hasta el momento ↓
guiomar // Agosto 31, 2008 a 6:45 pm |
Madre de 4 nietos y abuela de 2 bisnietas.
Excelente cocinera , una artista con el ganchillo y la mejor cuenta cuentos, muchos a través de canciones.
Luchadora, sensible y una de las mejores personas que he conocido.
La del relato, aunque muy acertado, sólo es la de los últimos 16 meses, la que no pudo superar la muerte de su nieto favorito.
cani // Septiembre 7, 2008 a 4:48 pm |
en realidad fue madre de 7 nietos y abuela de 3 bisnietos , porque aunque no lo recuerdes tuvo una hija y un hijo.
Guiomar // Septiembre 8, 2008 a 7:35 pm |
Sí, si, pero el matiz no es ése.
Madre de 4 nietos, además de sus 2 hijos y abuela de 2 bisnietas.
Una cosa es el título y otra el ejercitarlo, el día a día. ¿A que sí?