“… y me dejo invadir por los recuerdos, los míos y los de otros, y me digo que sin ellos y sin las ruinas de esos recuerdos, sin la memoria, sería más angustioso darse cuenta de que cuanto más crece nuestra memoria, más crece nuestra muerte. Porque el hombre no es más que una máquina de recordar y de olvidar que camina hacia la muerte. Y no digo eso con tristeza porque también es cierto que la memoria, disfrazándose de vida, convierte la muerte en algo sutil y tenue.
Danzan para mí los recuerdos y me adhiero al tejido imprescindible de mi memoria y de mi identidad (…) y me digo que soy alguien porque recuerdo, es decir, soy porque recuerdo, soy aquel a quien la memoria le ha ayudado siempre evitándole caer en una angustia total, le ha ayudado durante años con sus relámpagos y destellos luminosos en los que, como un rayo de sol, danza para mí cada día, encantador y trágio, el polvo trágico del tiempo.”
(C) Enrique Vila-Matas
El mal de Montano

2 respuestas hasta el momento ↓
guiomar // Agosto 30, 2008 a 9:07 pm |
“Aunque se lo quiten todo, el hombre todavía tiene la buena ventura de recordar el rostro de la persona que ama, y esto lo salva”
Párrafo último de Pablo Coelho, comentando una experiencia del psiquiatra Victor Frank.
danzaenelbosque // Agosto 30, 2008 a 10:15 pm |
“El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero es una caña pensante. No se precisa que el universo entero se alce en armas para aplastarlo; un vapor, una gota de agua bastan para darle muerte. Mas, aun cuando el universo lo aplastara, sería el hombre más noble que quien lo mata, puesto que sabe que muere y sabe la superioridad que el mundo tiene sobre él. El universo, en tanto, nada sabe.”
-Pascal-